Este miércoles pasado, 11 de noviembre, fue San Martiño. Además de que a todo cerdo le llega su san Martín - refrán más que conocido -, cuando era pequeña y me dolía el cuello sin poder moverlo - vamos, que tenía un caballo - mi padre siempre decía que tenía que esperar al San Martiño para venderlo. En Teo, nuestro ayuntamiento (yo ahora vivo en el de al lado) siempre ha sido festivo, y hay feria caballar en Francos. A lo que se junta un montón de puestos para comprar de todo, en especial comida, bebida, etc, y pulperías! Vamos, que si no puedes ir a tomar el pulpo no es fiesta. Y normalmente están ya el fin de semana anterior.
Pero este año era imposible ir el fin de semana (lo intenté, me enfadé, pensé en ir el día anterior...) y no quedó más remedio: tuve que coger el día libre, para descansar obviamente (noviembre es duro :D) y por otro lado para celebrar el San Martiño!
Y menudo día de fiesta... no llovía, caían cubos de agua directamente!!!! Nos empapamos, no hubo mucha forma de pararse a comprar cosas (bueno, churros y licor café sí, pero llevaba una lista más larga). De todas formas, aquello estaba lleno de gente y con mucho ambiente, pero encontramos un hueco para sentarnos a tomar el pulpo. Y a pesar del diluvio no hacía frío, así que disfrutamos de un pulpo á feira como debe ser: rico, abundante, con barrantes y lloviendo!
Y ya más de cerca, el plato: pan do país rico rico!
Y para terminar, el café. De pota, como está mandado (hecho en una olla, o tetera grande, y colado) para entrar en calor (mis pies estaban empezando a pasarlo mal, pero el café estaba impresionante). Mis padres suelen acompañarlo con caña, pero yo todavía no tiro tan fuerte!
Así que hasta aquí en San Martiño 2009!!!! Si el año que viene no llueve (el pasado también hubo agua) esperamos ir más temprano, y ver los caballos! Que este año tuvieron que sufrir.